
Pero no ha sido lo único que he soñado. Mochilas, bicicletas y coches, camisas blancas sin lavar, carreras de lanchas y esquí acuático, experiencias sexuales no reveladas y finalmente yo mismo lanzandome al mar en un maldito día gris frío y de lluvia. Menos mal que alguien quitaba el tapón, el mar se vaciaba y yo no me ahogaba...
Repertorio completo oigan. Como si fuese jueves y estuviese en la universidad, y mi subconsciente me indicase que era hora de volver al pueblo, que nunca debí salir de Reinosa. Sólo que la universidad quedó atrás hace tiempo, y hoy no es jueves...
Para librarme del peso de los sueños me inyecto una dosis de tranquilizante vía web; comienza con Neruda y nadie sabe donde acabará...
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